Pensemos en una alfombra instalada de pared a pared y que mide un total de 1,70 metros cuadrados. Si se limpiara a un nivel de Tres sigma, aproximadamente medio metro de alfombra quedaría sucia, si la misma alfombra se limpiara a un nivel de Seis Sigma, sólo un área equivalente a la cabeza de un alfiler quedaría sucia.
¿Cómo es esto posible?
A través de una estrategia enfocada en la optimización de todas las operaciones del negocio, que implemente herramientas estadísticas de control para reducir pérdidas y errores. Combinando una serie de técnicas de medición que calculan la capacidad de un proceso para funcionar libre de fallos y determinan el grado en que una empresa se aparta de sus metas, pueden detectarse las raíces de los problemas de cualquier proceso de fabricación o de prestación de servicios. Seis Sigma es la respuesta.
A través de una estrategia enfocada en la optimización de todas las operaciones del negocio, que implemente herramientas estadísticas de control para reducir pérdidas y errores. Combinando una serie de técnicas de medición que calculan la capacidad de un proceso para funcionar libre de fallos y determinan el grado en que una empresa se aparta de sus metas, pueden detectarse las raíces de los problemas de cualquier proceso de fabricación o de prestación de servicios. Seis Sigma es la respuesta.
Todos los procesos de una compañía están sujetos a sufrir variaciones que los desvían de sus objetivos originales, ya que tanto factores naturales como externos al sistema pueden afectar la capacidad de los mismos, originando fallos o despilfarros que redundan en mayores costes de producción y pérdidas de tiempo. Sin embargo, gracias a la estrategia Seis Sigma, estos rangos de desviación pueden ser controlados y prácticamente erradicados mediante procesos de medición que determinarán las causas raíces de variación y permitirán formular los correctivos pertinentes.
La metodología que se implementa con Seis Sigma es aplicable a cualquier tipo de industria o procedimiento, de esta forma tiene cabida tanto en sistemas administrativos como de manufactura y se trabaja perfectamente desde un banco hasta una empresa constructora. Entre los beneficios que han percibido empresas tan importantes como Motorola y General Electric se destacan la mayor satisfacción de los clientes, además de una reducción representativa de los despilfarros de cualquier tipo, optimizando las inversiones de la empresa.
Con Seis Sigma se propone alcanzar un nivel de 3,4 posibilidades de fallos en un millón de oportunidades, lo cual significa llegar a un punto de casi perfección operativa. La primera etapa de la metodología es la medición, en la cual se analizan las características críticas y se analiza el proceso como tal, los resultados registrados dictaminarán su capacidad de funcionar libre de fallos a corto plazo. Después se procede a realizar un diagnóstico del problema y plantear los factores de mejora o el rediseño del proceso o producto.
En la tercera fase se ejecutan las acciones de mejora y se plantean los factores de medición. Finalmente, se procede a realizar los controles necesarios para sostener los resultados alcanzados y establecer las herramientas de monitoreo perentorias. A partir del progreso que se obtenga con el desarrollo de estas actividades se logran niveles cada vez mayores de fiabilidad y la capacidad de los procesos para funcionar libre de fallos llega a ser de lago plazo.
Seis Sigma funciona mediante el cambio de defectos por oportunidades. A medida que las posibilidades de fallos por un millón de oportunidades decrecen, los niveles de Sigma aumentan. Un Sigma corresponde a procesos no competitivos, en cambio un nivel de Seis Sigma se adjudica a una empresa de clase mundial con procesos prácticamente libre de fallos. El siguiente cuadro podrá ilustrar de una mejor forma el anterior planteamiento.
Esta metodología es de carácter participativo, donde los miembros de la organización deben integrarse para conseguir resultados reales. El entrenamiento que reciba el personal en este respecto soportará el éxito del proyecto, a medida que la capacidad y los conocimientos técnicos de los líderes del proyecto aumente llegarán al grado de Black Belt, quienes serán responsables por la ejecución de la estrategia desde diferentes roles.
Los Black Belt trabajan cómo líderes, creando una red global de trabajo en toda la organización. También cumplen la función de entrenadores, capacitando al personal sobre las nuevas estrategias y herramientas. Así mismo se constituyen en facilitadores y divulgadores brindando apoyo y transfiriendo las nuevas estrategias. Por otro lado, estos guías del Seis Sigma dan lineamientos y descubren oportunidades, además de sensibilizar a sus compañeros con respecto a la ejecución de las nuevas estrategias. El número de Black Belts dentro de la organización debe ser aproximadamente de uno por cada 100 trabajadores.
Por medio de la aplicación de la estrategia Seis Sigma se consigue alinear los esfuerzos de la compañía con las expectativas del cliente, lo cual otorga a la organización la capacidad de enfrentar los retos y cambios externos. Existe una correlación latente entre el número de defectos, el costo por despilfarro y el grado de satisfacción de los compradores, por lo cual se hace imprescindible instaurar un control estadístico riguroso que permita afrontar esta situación y competir exitosamente en el mercado. Es increíble que a partir de una pequeña pieza se pueda determinar con exactitud el grado de variabilidad de un proceso y más aún corregir los defectos de dicho proceso para evitar al máximo fallas y desperdicios, como se logra con la metodología Seis Sigma.
(*) Propiedad de Productiva Colombia Ltd.

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